jueves, 15 de enero de 2009

Priapo: Genio y Figura

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Siempre atentos a los pedidos de nuestras lectoras, delinearemos en sencillos, pero verídicos, trazos la figura de Príapo.

(fresco recuperado de las excavaciones arqueológicas de Pompeya)

Hijo extramatrimonial de Afrodita, Diosa del Amor, y Dionisio, Dios del Vino y las Buenas Juergas, el pobre Príapo se ve que nunca tuvo la atención paternal que todo niño clama. Se dedicó pues, como tantos, al sexo. Y estaba magníficamente dotado para eso.
Resulta que Hera, la esposa de Zeus (de la que tambien se cuenta que era su hermana mayor), había calmado la furia de Hefesto ("Vulcano" para los romanos), Dios del Fuego y la Forja -el de un solo ojo- (que era su hijo y estaba enojado con ella porque lo había hecho MUY feo -para fatidiar a su marido Zeus por unas aventurillas que este habia tenido-), como digo Hera había calmado la furia de Hefesto entregándole como esposa a Afrodita, la Diosa del Amor. Pero Afrodita sudaba amor... y lo entregaba a raudales a caballeros que no eran su esposo. Esto disgustó mucho a Hera, que era -valga la redundancia- Diosa del Matrimonio. Por eso cuando Afrodita tuvo a Príapo, Hera maldijo el parto e hizo que el niño fuese extremadamente feo (y enano) y tuviese unos genitales descomunalmente grandes. Ya desde el vamos el chico tuvo problemas. Y es que su padre -Dionisio- tampoco lo quería ver porque sospechaba que durante el último viaje a la India Afrodita se había acostado con el joven Adonis (dicen que no estaba nada mal el pibe, parece que era todo un Adonis); motivo por el cual finalmente se divorciaron. En fin, todo un quilombo estas historias de familia de los dioses griegos.

Si de niño no tuvo cariño, de grande lo compensó, pues al crecer se hicieron evidentes sus naturales dotes para la fertilidad y se consiguió un puestito de dios menor en el Olimpo. Lo nombraron Dios de la Munificencia de los Jardines y Protector de Cabras y Ovejas (tarea esta última que cumplía con especial cariño, para su alegría y la de las ovejas, que nunca balaron orgasmos tan extasiantes). Si bien no era de los grandes dioses, con eso le alcanzó para vivir bien y hasta tuvo su propio culto. En Asia Menor, Grecia e Italia las mujeres le rezaban y celebraban unas fiestas llamadas priapeas en las que se exaltaba al lúbrico dios.
Años mas tarde, durante el esplendor del Imperio Romano, se erigieron sitios exclusivos para su culto, en los que se lo representaba cómodamente acostado y con el falo erguido. A esos templos solían acudir mujeres incapaces de procrear con la esperanza de que si eran penetradas por la deidad (o, mas bien, por su estatua) se volverían fertiles.

Cuenta Ovidio en Las Metamorfosis que Príapo intentó una noche violar a la náyade Lotis. Parece ser que luego de una gran festichola ella se había emborrachado y quedó dormida cerca de un lago. Cuando Príapo se acercó Lotis se despertó y conoció sus insaciables pretensiones. Al ver el tamaño de su miembro se ve que dijo: "eso a mi no me lo metes!", y salió corriendo. Príapo la persiguió cegado por el deseo, de modo que la pobre Lotis tuvo que transformarse para evitar que la atrapara. Aprovechando el lago cercano se convirtió en una enorme flor y quedó flotando sobre las aguas. Gracias a esta metamorfosis pudo engañar a Príapo quien fue a consolarse con alguna oveja. Y se ve que el poder de las ninfas de transformarse en plantas solo puede ser utilizado una vez, porque Lotis no pudo volver a su originaria forma y todavia hoy se la ve en muchas lagunas y se la conoce como la Flor de Loto.
Muchas otras aventuras tuvo Príapo en su vida y serán relatadas en otra ocasión por narradores mas locuaces.
Tanto exito tuvo Príapo como Dios de los Jardines que los romanos solían poner estatuas con su figura en los mismos (o sea que Príapo sería una especie de antecesor de los Enanos de Jardín). Con el tiempo, y ya que estaba en los jardines que rodeaban las casas, los propietarios comenzaron a poner carteles junto a la estatua amenazando a los potenciales ladrones con el castigo que les inflingiría Príapo (que ya se imaginan de que tipo eran). Tal costumbre se ve reflejada en los Priapeos, famosa compilación de poemas sobre nuestro dios que todo latinista que se precie conoce de memoria. Traduciremos algunos versos para solaz del lector:

Qui sum ligneus, ut vides, Priapus
et falx lignea, ligneusque penis,
Prendam te tamen et tenebo prensum
Totamque hanc sine fraude, quantacumque est,
Tormento citharaque tensiorem
Ad costam tibi septimam recondam.

Aunque como ves yo, Príapo, soy de madera,

Igual que de madera son mi hoz y mi pene,

te tomare, y teniéndote así

te la meteré, toda entera,

por muy grande que sea, más tensa que una cítara, hasta la séptima costilla

Cur obscena mihi pars sit sine veste, requiris:
Quaere, tegat nullus cur sua tela deus.
Fulmen habet mundi dominus, tenet illud aperte;
Nec datur aequoreo fuscina tecta deo.
Nec Mavors illum, per quem valet, occulit ensem;
Nec latet in tepido Palladis hasta sinu.
Num pudet auratas Phoebum portare sagittas?
Clamne solet pharetram ferre Diana suam?
Num tegit Alcides nodosae robora clavae?
Sub tunica virgam num deus ales habet?
Quis Bacchum gracili vestem praetendere thyrso,
Quis te celata cum face vidit, Amor?
Nec mihi sit crimen quod mentula semper aperta est:
Hoc mihi si telum desit, inermis ero.

Me preguntas por que llevo mis partes sin cubrir;

Date cuenta que ningún Dios oculta sus armas.

El Señor del Mundo muestra abiertamente sus rayos;

El Dios del mar no oculta su tridente.

Ni Marte esconde la espada que le da valor

Ni la intrépida Palas se guarda la lanza entre la ropa.

¿Es que se avergüenza Febo de sus flechas doradas?

¿Esconde Diana su carcaj?

¿Y Alcides su mazo lleno de nudos?

¿Acaso tapa el Dios alado el caduceo con la túnica?

¿Quién ha visto a Baco ocultar bajo la ropa su ligero tirso?

¿Y quién te ha visto a ti, Amor, sin tu antorcha visible?

De modo que no será un crimen tener el pene siempre al descubierto;

Sin él me encontraría inerme.

Insulsissima quid puella rides?
Non me Praxiteles Scopasve fecit,
Non sum Phidiaca manu politus;
Sed lignum rude villicus dolavit,
Et dixit mihi 'tu Priapus esto'.
Spectas me tamen et subinde rides:
Nimirum tibi salsa res videtur
Adstans inguinibus columna nostris.

¿De qué te ríes, tontita?

No me hizo Praxiteles, ni Escopas;

Ni fui esculpido por la mano de Fidias;

Fue un campesino el que cogió un tronco en bruto

Y me dijo: Tu, se Príapo.

Pero ya veo que me miras y te ríes.

Debe parecerte muy sabrosa esta cosa

Que se eleva como una columna entre mis ingles.

Ne prendare, cave. Prenso nec fuste nocebo,
Saeva nec incurva vulnera falce dabo:
Traiectus conto sic extendere pedali,
Ut culum rugam non habuisse putes.

Ten cuidado, no vaya a agarrarte.

Si te agarro no te apaleare a garrotazos,

Ni te heriré cruelmente con la curva de la hoz.

Atravesado por mi percha descomunal

quedarás tan estirado que nunca pensarás

que tu culo tenga curva alguna.

Hoc sceptrum, quod, ubi arbore est recisum,
Nulla iam poterit virere fronde:
Sceptrum, quod pathicae petunt puellae,
Quod quidam cupiunt tenere reges,
Cui dant oscula nobiles cinaedi,
Intra viscera furis ibit usque
Ad pubem capulumque coleorum.

Este cetro que, procedente del árbol,

Nunca más volverá a reverdecer;

Este cetro que reclaman para sí

Las jovenzuelas lujuriosas;

Que algunos reyes desean tomar entre sus manos;

Y que besan los nobles sodomitas,

Se hundirá en las entrañas del ladrón

Todo entero hasta la empuñadura de los cojones.

Donec proterva nil mei manu carpes,
Licebit ipsa sis pudicior Vesta.
Sin, haec mei te ventris arma laxabunt,
Exire ut ipsa de tuo queas culo.

Mientras no robes nada con esa atrevida mano,

Podrás mantenerte tan casto como la

Mismísima Vesta. De lo contrario,

Este arma te abrirá en canal de tal modo

Que podrás salirte entero por tu propio culo.



Que inigualable momento de paz y languidez que nos da la poesía! Ah!, puedo escribir los versos mas tristes esta noche!

Hay que recalcar que no solo en la Antiguedad tuvo Príapo sus modestos seguidores. Tambien los tiene hoy en día. Se denominan "Iglesia de San Príapo" y mas que nada oran al falo. Fundada en 1980 en Montreal (Canadá) por el señor D. F. Cassidy, se expandió rapidamente a los Estados Unidos (claro, cualquier cosa prende allí!).
Incluso la medicina moderna ha tomado el nombre de nuestro libidinoso dios para designar a una enfermedad: el priapismo (sucede cuando por un problema arterial los cuerpos cavernosos del pene se endurecen y mantienen erecto al miembro durante largo tiempo, pero el cuerpo esponjoso, glande incluido, se mantiene blando; en ciertos casos puede ser muy doloroso).


Esta es la historia de Príapo, curiosa lectora, del que te mantendrás alejada ahora que lo conoces, a menos que con velada imagen simules ser diosa fantástica y cabalgues su indómito corcel.


4 comentarios:

Cristina dijo...

Ud. siempre tan culto Hércules.

Obama dijo...

De ahí viene la frase "Te voy a agarrar de prepo".

Kirchner dijo...

Seguramente el padre Grassi era de la Iglesia de San Príapo.

Barriga Negra dijo...

¡Hércules se rompe el culo (perdón la expresión) visitando a San Príapo y ustedes le dicen cualquier cosa! ¡No hay derecho!